Gesto serio, manos entrecruzadas, figura imponente y actitud atenta. Así es como la escultura realizada por la artista Ernestina Azlor representa al ex presidente argentino Hipólito Yrigoyen, y quienes lo conocían aseguraban que ese era su semblante. Se cuenta que en el momento de la ceremonia de inauguración fue leído un telegrama del ex presidente Marcelo T. de Alvear en el cual elogiaba la postura de Yrigoyen en el monumento “porque, a su entender, reflejaba su habitual actitud de escuchar, así como la modestia de los héroes civiles”.

Todos esos datos fueron recopilados por el equipo de restauradores que lidera la artista tucumana María Eugenia Fagalde, especialista en conservación. El miércoles concluyeron los trabajos en los que colaboraron, además, Eugenia Terrazas, Lucía D’Angelo y Octavio Terrazas. Lo más laborioso fue la limpieza integral de la obra y su basamento, manchados con pintadas en aerosol muy difícil de borrar.

“Se trata de una obra muy bien considerada dentro de la investigación histórica artística. Está realizada en travertino, un mármol poco común que tiene la particularidad de presentar pequeños óvalos y poros abiertos. Por la lluvia ácida de la ciudad, esos poros se profundizaron. La escultura en bulto redondo es una talla donde se puede apreciar el tratamiento de las diferentes herramientas que fueron modelando al prócer en el mármol de color mate. Muchos no distinguen el travertino por la costumbre de verlo pulido y con sus perforaciones naturales rellenados con pastina”, detalló la escultora.

Fagalde, quien participó en la restauración de La Libertad (Lola Mora) ubicada en la plaza Independencia, entre otras obras, ponderó el mantenimiento realizado en el monumento a Yrigoyen y dejó una reflexión. “Dos cosas serían interesantes: que exista un mantenimiento programado de estas obras para conservarlas mejor y que en las escuelas les enseñen a los chicos nuestro patrimonio, porque conocerlo es la única manera de apreciarlo y cuidarlo”, concluyó.